El beneficio de la nutrición, el ejercicio y el estilo de vida en el envejecimiento cerebral: revisión

Los enfoques dietéticos para promover el envejecimiento saludable del cerebro deberían tener en cuenta los factores de la nutrición, el ejercicio y el estilo de vida para una buena salud cardiometabólica además del saludable envejecimiento cerebral.

Esos son los hallazgos de la revisión que confirma el potencial de la nutrición (dieta y  suplementos alimenticios) como estrategia preventiva contra el declive cognitivo.

Los hallazgos de esta investigación colaborativa, en la que participaron investigadores de la Universidad de Anglia Oriental, Abbott Nutrition, la Universidad de Barcelona y el Instituto Nestlé de las Ciencias de la Salud en Suiza, apuntan a la necesidad de un enfoque integral en el que los cambios del estilo de vida junto a los ajustes nutricionales resultarán claves para impulsar las cualidades neurológicas y físicas de las personas mayores.

“Un declive de las habilidades cognitivas por el envejecimiento en personas saludables ocurre a lo largo de la vida adulta”, comentaba el informe dirigido por el Dr. David Vauzour, investigador en Nutrición Molecular en la Universidad de Norwich.

“Ademas, la línea entre el envejecimiento normal y el patológico no está bien definida, ya que las enfermedades neurológicas comienzan años antes de que aparezcan sus síntomas clínicos”.

“Varias condiciones de salud como las enfermedades cardiovasculares, la diabetes o la obesidad están estrechamente relacionadas con la cognición”.

El envejecimiento de la población irá en aumento drásticamente en casi todos los países en las próximas décadas. Según la Comisión Europea y el Eurostat, para el 2060, se espera que la población de personas de edad avanzada crezca de un 17,4% a casi un 30% en todo el mundo.

La riqueza de datos dispares relacionados a como los nutrientes y la dieta al completo afectan a la salud cognitiva y el envejecimiento, amenaza con ralentizar el progreso del tratamiento de la salud relacionada con la edad.

Los ensayos aleatorizados y controlados con placebo (RCTs) siguen siendo el estándar de oro para confirmar el efecto de una intervención nutricional en el declive cognitivo, en su mantenimiento y su mejora.

Sin embargo, puede no ser posible realizar tales ensayos con algunos nutrientes con los que se predice que sus sutiles efectos se irán sumando durante décadas y en los que influyen las diferencias individuales de la tasa de deterioro cognitivo.

La revisión también analizó los estudios preclínicos y clínicos que proporcionan información valiosa sobre el efecto de ciertos patrones dietéticos y/o nutrientes específicos sobre la función cognitiva.

Por ejemplo, los hábitos alimenticios como la sobrealimentación, la dieta con un alto contenido calórico, baja en fibra o el consumo de alimentos pobres en antioxidantes y el estilo de vida sedentario se han declarado como factores de estrés oxidativo y trastornos cerebrales.

También describe los cambios de la barrera hematoencefálica protectora (BHE), lo que puede ser objeto de terapias nutricionales destinadas a mantener la función cognitiva.

Esta área y los cambios subyacentes en la BHE que influyen en el transporte y la concentración de nutrientes en el cerebro siguen siendo un área abierta para la investigación.

Enfoque metabólico

En la última década, la metabolómica se ha convertido en un enfoque basado en datos para el descubrimiento de biomarcadores.

El metaboloma de los alimentos representa todos los metabolitos presentes en los tejidos y biofluidos humanos que se derivan directamente de la digestión y el metabolismo de los químicos de los alimentos y que se ven afectados por los hábitos dietéticos y la capacidad metabólica de los individuos.

En total, se han propuesto más de 145 biomarcadores como candidatos para unos 20 alimentos a través de los estudios del metaboloma de alimentos, e interesantemente alrededor de un 75% eran metabolitos fitoquímicos.

El proyecto “Phenotyping using Metabolomics for Nutritional Epidemiology” (PhenoMeNEp) utilizó una cohorte bien caracterizada de adultos franceses para identificar el discriminante más fuerte del consumo de café como Atractyligenine glucoronide, un metabolito de fase II de un diterpeno.

Este metabolito contribuye en el sabor amargo del café tostado y nunca se ha reportado en cantidades significativas en ninguna otra fuente de alimento.

Así mismo, la iniciativa “FoodBAll proyect”, financiado por la Iniciativa Europea de Programación Conjunta de la Dieta Saludable para una Vida Saludable, ha identificado una gran variedad de nuevos biomarcadores nutricionales usando la metabolómica.

“Más allá del descubrimiento de los biomarcadores, el perfil metabólico de alimentos que cubre una amplia gama de bioactivos y biomarcadores del consumo en biofluidos podría convertirse en un nuevo método de evaluación nutricional, una vez que se superen las actuales dificultades técnicas para una anotación rápida y completa del perfil”.

Estilo de vida activo

La revisión también destaca los beneficios de la actividad física citando un estudio indonesio, dónde se descubrió que las personas mayores que se dedicaban al deporte tenían la mitad del riesgo de demencia. Estos hallazgos fueron similares a los datos de los EEUU y otros países.

El equipo de investigación teorizó que el ejercicio podía disminuir la presión arterial y el colesterol total, reducir la grasa abdominal y mejorar la función inmunológica y pulmonar, así como mejorar la función cardiovascular que mejora el flujo sanguíneo cerebral.

“Un cambio multidisciplinario en los estilos de vida (combinando el ejercicio con una dieta saludable) enfocado en la mediana edad, es el factor más importante para la prevención de la demencia”, dijo el equipo.

“Por lo tanto, cambiar el estilo de vida a uno más saludable que incluye ejercicio y una dieta sana, puede reducir el riesgo de enfermedades del corazón y la demencia”.

 

Autores: David Vauzour et al. “Nutrition for the ageing brain: Towards evidence for an optimal diet.”. Published online ahead of print: doi.org/10.1016/j.arr.2016.09.010.

 

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